DUELO Y MASCOTAS

La pérdida de una mascota es una de las experiencias más dolorosas que se puedan vivir. Solo los que tenemos mascotas sabemos lo importante que son en nuestra vida y que son un miembro más de la familia. Incluso llegan a importarnos más que algunas personas y es por esto que su pérdida es equiparable a la de un ser humano. Sin embargo, su duelo es ignorado y poco valorado.

La muerte de una mascota implica un duelo profundo y doloroso, debido a la gran compañía que nos ofrecen, al estrecho vínculo que se establece entre ellos y nosotros y al amor que llegamos a profesarles. Muchas personas hoy en día deciden no tener hijos, y en cambio eligen tener una mascota a quien cuidar y entregarle todo su amor. Por esta razón, su muerte puede suponer uno de los momentos más difíciles en la vida de una persona, a pesar de que a nivel social no esté reconocido con el mismo impacto emocional y anímico que se vive con la de un ser humano.

Si bien a nivel social (en la cultura occidental) se espera una manifestación de tristeza, dolor y malestar cuando fallece una persona allegada, no ocurre del mismo modo para la pérdida de una mascota. Ocurre con frecuencia que, personas que no viven con mascotas o a las que no les gustan los animales, tienen un nivel mayor de dificultad para comprender a nivel emocional el tipo de vínculo entre una mascota y el humano, y la intensidad de la pérdida cuando esa mascota ya no está.

Por eso, en muchas ocasiones, el duelo por una mascota supone un proceso de adaptación más complicado que el duelo por un vínculo con otra persona, debido a que no es un duelo que suele experimentar el mismo tipo de apoyo emocional que cuando fallece una persona querida.

Recomendaciones para pasar el duelo

Las recomendaciones que podemos hacer van en la dirección de la necesidad de crear consciencia acerca de este tipo de pérdidas para así facilitar a que este proceso se lleve a cabo correctamente en las personas que lo sufren, ya que, además, es un tema que cada día está pasando a ser más frecuente en nuestra sociedad.

Por otro lado, recomendaciones para las personas que están pasando por esos momentos serían realizar un acto conmemorativo para la mascota, una despedida formal de esta. Puede ser una carta, plantar un árbol, recitar unas palabras en su nombre… hay muchas opciones, pero expresar los pensamientos con palabras es altamente recomendable ya que ayuda a reorganizar los propios sentimientos e ideas y también permite poder plasmar lo mucho que la mascota nos ha aportado.

Otra medida importante es intentar reducir poco a poco los pensamientos dolorosos y quedarse con los felices, recordar los muchos buenos momentos que nos ha aportado nuestro compañero, para así crear resiliencia.

Por último y muy importante, hay que tener en cuenta que una mascota es insustituible. No es recomendable intentar llenar ese hueco desesperadamente teniendo a otra, ya que una nueva mascota no ha de ser un reemplazo. Cuando aparezca la sensación de que se ha pasado buena parte del duelo y es el momento, entonces seguro que habrá muchos animales esperando por un buen hogar.