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COMUNICACIÓN CON MASCOTAS

enero 17, 2022

Por: Melissa Bustamante

¿Te imaginas poder hablar con tu mascota?

No habla pero te entiende: así es el animal que te acompaña. Y sabemos que, más que tu mascota, es tu mejor amigo, un miembro más de la familia. Te mueres por preguntarle cómo se siente, qué está pensando, si te quiere tanto como tú lo quieres a él. Y aunque no va a responderte con palabras, seguro lo hará con su propio lenguaje, y aprender a entenderlo y comunicarte con él será lo más valioso que aprendas en la vida.

 Tipos de comunicación de gatos y perros

 Tal vez has leído que los perros y los gatos, más allá de ladrar y maullar, tienen formas especiales de comunicarse contigo: moviendo la cola, oliéndote o sosteniéndote la mirada. Y esto hace parte de las tres formas en las que los animales se comunican con los humanos: comunicación visual, olfativa y auditiva.

 La primera tiene que ver con las posturas: el ángulo de su cola, su forma de caminar y la manera de sentarse o pararse frente a ti. La comunicación auditiva es aquella en la que el animal utiliza sonidos para comunicarse contigo ladrando, maullando o ronroneando; y la comunicación olfativa es la que utiliza a través de su nariz para conocerte, reconocerte y decidir si confía en ti.

 Una relación que va más allá de las palabras

 No nace de la noche a la mañana; se construye con el tiempo. Ambos aprenden del otro a través de rutinas y comportamientos que los hacen entenderse cada vez más. Caricias, gestos, ronroneos; las formas de mirarse y de mover ciertas partes del cuerpo son algunas de las expresiones que los animales utilizan para comunicarse con nosotros.

 Mover la cola o las orejas, inclinar la cabeza, parpadear más despacio, ladrar, maullar, o lamer son códigos que los perros y los gatos utilizan para comunicarse contigo. Deseo, cansancio, hambre o ganas de jugar son algunos de los pedidos identificables en esos códigos. No son tan difíciles de leer: basta con interactuar con tu mejor amigo y prestarle atención a su comportamiento en diferentes contextos, viendo cómo cada vez hay más confianza y comprensión por parte de ambos.

 ¿Conductas inexplicables?

 Las reacciones repentinas a objetos cotidianos, los ladridos o gruñidos a personas desconocidas y la desconfianza a lugares y personas que para ti son inofensivos son comportamientos comunes en animales adoptados. Y es que conoces el presente de tu mejor amigo pero no sabes a ciencia cierta qué pasó antes: ¿en dónde se encontraba antes de conocerte? ¿De qué forma lo trataban? ¿Lo alimentaban bien?

 Tu propósito es hacerlo feliz y darle calidad de vida, y eliminar esos traumas del pasado que él te comunica es posible dedicando todos los días tiempo para interactuar con él y afianzar ese vínculo jugando, prestándole atención y analizando su forma de reaccionar a diferentes escenarios.

 ¿Y si hay un cambio repentino?

 Tu mejor amigo, especialmente si es un gato, puede estresarse fácilmente y manifestarlo de diferentes maneras: haciendo sus necesidades en donde no es, volviéndose asustadizo, haciéndose daño a sí mismo o dejando de comer. Ante la más mínima diferencia en sus hábitos, es necesario que lo lleves a un veterinario, pues un problema pequeño puede llevar a otro mucho más grave y afectar seriamente su salud, y son estos comportamientos su manera de comunicártelo.

 Seguramente tu mejor amigo por ahora no puede decirte lo que piensa con palabras, pero lo está haciendo de otras formas. ¡Presta atención! La conversación puede ser, incluso, muchísimo más divertida que con cualquiera de los humanos que conoces.